Centro de rehabilitación drogas Calera de Tango 

Las adicciones pueden afectar mucho más que el consumo de una sustancia o la repetición de una determinada conducta. Con el paso del tiempo, sus consecuencias pueden alcanzar la salud física y mental, las relaciones familiares, el trabajo, los estudios, la situación económica y diferentes aspectos de la vida cotidiana. Precisamente por esa diversidad de efectos, comprender qué está ocurriendo antes de iniciar un tratamiento es una parte fundamental del proceso terapéutico.

No todas las personas llegan a una consulta en las mismas condiciones. Algunas reconocen que han perdido el control sobre el consumo, mientras otras todavía dudan de que exista un problema. También hay familias que solicitan orientación después de observar cambios importantes y no saber cómo interpretarlos.

En cualquiera de estos escenarios, una evaluación profesional permite reunir antecedentes y construir una visión más completa. No se trata solamente de responder si existe o no una adicción. También interesa conocer qué sustancias están involucradas, cómo se ha desarrollado el consumo, qué consecuencias existen, cuál es el estado de salud mental de la persona y qué modalidad de tratamiento podría resultar apropiada.

La evaluación diagnóstica es, por lo tanto, un punto de partida y no una simple etiqueta. Su utilidad está en entregar información que permita tomar decisiones terapéuticas de acuerdo con las características reales de cada paciente.

Qué es una evaluación diagnóstica de adicciones en Chile

Una evaluación diagnóstica de adicciones en Chile es un proceso realizado por profesionales capacitados para conocer las características del consumo y determinar la presencia y gravedad de un posible trastorno relacionado con sustancias.

Dependiendo del caso, la evaluación puede considerar antecedentes médicos, psicológicos, psiquiátricos, familiares y sociales. También resulta importante conocer los tratamientos realizados anteriormente y las dificultades que la persona encuentra cuando intenta disminuir o suspender el consumo.

Entre los principales aspectos que pueden revisarse se encuentran:

  • Tipo de sustancia o sustancias consumidas.
  • Frecuencia, cantidad y contexto del consumo.
  • Tiempo durante el cual se ha mantenido el problema.
  • Consecuencias físicas y psicológicas.
  • Impacto sobre la familia, estudios o trabajo.
  • Intentos anteriores de disminuir o abandonar el consumo.
  • Tratamientos previos y sus resultados.
  • Posibles condiciones de salud mental concurrentes.
  • Factores de riesgo y recursos de apoyo disponibles.

Esta información ayuda a determinar cuáles deberían ser los siguientes pasos. En algunos pacientes puede considerarse apropiado un tratamiento ambulatorio, mientras que otros pueden necesitar una intervención más estructurada. La decisión depende de la evaluación individual.

Por qué es importante evaluar antes de comenzar un tratamiento

Reconocer que existe un problema es importante, pero no entrega por sí solo toda la información necesaria para tratarlo. Dos personas pueden consumir una misma sustancia y, aun así, presentar realidades completamente distintas.

Una puede mantener parte importante de sus actividades cotidianas, mientras otra puede haber experimentado un deterioro considerable de su salud, relaciones o funcionamiento laboral. También pueden existir diferencias en la frecuencia de consumo, antecedentes médicos, apoyo familiar y presencia de otros problemas de salud mental.

La evaluación permite evitar tratamientos construidos sobre una fórmula idéntica para todos. El objetivo es conocer a la persona, comprender la evolución del problema y establecer necesidades concretas.

También puede ayudar a detectar situaciones que requieren atención prioritaria. Por ejemplo, determinadas complicaciones médicas, síntomas psiquiátricos importantes o riesgos asociados a la suspensión de ciertas sustancias necesitan una valoración profesional específica.

La entrevista clínica permite conocer la historia del consumo

Una parte importante de la evaluación corresponde a la conversación con el paciente. Esta instancia permite reconstruir cómo comenzó el consumo y qué ha sucedido desde entonces.

El profesional puede preguntar cuándo se utilizó una sustancia por primera vez, con qué frecuencia se consume actualmente, qué cantidades se utilizan y en qué situaciones aparece con mayor frecuencia el deseo de consumir.

También interesa saber si existieron períodos prolongados sin consumo y qué ocurrió durante ellos. Los intentos anteriores de abandonar o disminuir una sustancia pueden entregar información muy valiosa para planificar un nuevo tratamiento.

La entrevista puede incluir antecedentes familiares, situación laboral, relaciones personales, salud física, estado emocional y acontecimientos relevantes de la historia de vida.

La finalidad no debería ser juzgar al paciente, sino obtener información suficientemente clara para comprender el problema y sus consecuencias.

Evaluación de la salud mental

El consumo problemático de sustancias puede coexistir con diferentes condiciones de salud mental. Por esa razón, una evaluación completa puede explorar síntomas relacionados con ansiedad, depresión, alteraciones del ánimo, trauma, dificultades para controlar impulsos u otros problemas psicológicos.

La relación entre consumo y salud mental no siempre resulta sencilla. En determinados casos, una condición psiquiátrica estaba presente antes de comenzar a consumir. En otros, algunos síntomas pueden aparecer o empeorar como consecuencia del uso de determinadas sustancias.

Identificar estas situaciones es relevante porque el tratamiento puede necesitar abordar ambos problemas simultáneamente. Concentrarse exclusivamente en dejar de consumir podría resultar insuficiente cuando existen otras condiciones que influyen sobre el comportamiento y bienestar del paciente.

Cómo afecta la adicción a la vida cotidiana

Una evaluación no debería limitarse a contar cuántas veces consume una persona durante la semana. También interesa saber qué consecuencias está provocando ese consumo.

Puede existir deterioro de las relaciones familiares, ausencias laborales, dificultades académicas, problemas económicos o abandono de responsabilidades. Algunas personas dejan progresivamente actividades que antes eran importantes y comienzan a organizar gran parte de su vida alrededor de la sustancia.

Por eso, los profesionales pueden revisar aspectos como:

  • Relaciones familiares y de pareja.
  • Situación laboral.
  • Funcionamiento académico.
  • Administración del dinero.
  • Salud física y emocional.
  • Relaciones sociales.
  • Rutinas y responsabilidades cotidianas.

Comprender este impacto permite establecer objetivos que van más allá de suspender el consumo. La recuperación también puede implicar reconstruir hábitos, relaciones y áreas de funcionamiento que se deterioraron durante el problema.

Identificación de factores de riesgo

Otro aspecto relevante consiste en reconocer aquellas situaciones que pueden favorecer la continuidad del consumo o dificultar la recuperación.

Los factores varían considerablemente entre personas. Para alguien puede tratarse de un determinado círculo social; para otra persona, el consumo puede estar fuertemente relacionado con estrés, conflictos familiares o determinadas situaciones emocionales.

También pueden existir lugares, horarios y rutinas que se han asociado durante mucho tiempo con el uso de sustancias.

Reconocer estos factores permite incorporarlos al plan terapéutico. La persona puede aprender progresivamente a identificar situaciones de riesgo y desarrollar estrategias diferentes para enfrentarlas.

La familia puede aportar información relevante

Dependiendo del caso y de las condiciones del tratamiento, la familia puede entregar antecedentes útiles sobre los cambios que ha observado.

Es frecuente que quienes viven junto a una persona con consumo problemático detecten transformaciones en sus rutinas, comportamiento, manejo del dinero o relaciones personales antes de que ella misma dimensione completamente el deterioro.

Eso no significa que la versión familiar deba reemplazar la evaluación del paciente. Ambas perspectivas pueden entregar antecedentes diferentes que ayuden a comprender mejor la situación.

La familia también puede necesitar orientación. Después de períodos prolongados de consumo suelen aparecer cansancio, conflictos, pérdida de confianza y dificultades para establecer límites.

Una evaluación no significa automáticamente internación

Una preocupación habitual es pensar que consultar en un centro de rehabilitación necesariamente terminará en una internación. No debería asumirse de esa manera.

La evaluación precisamente permite determinar qué modalidad podría ser apropiada. Algunas personas pueden desarrollar su tratamiento de forma ambulatoria, manteniendo determinadas actividades cotidianas y asistiendo periódicamente a controles o terapias.

En otros casos puede evaluarse un programa residencial, especialmente cuando existe necesidad de una estructura terapéutica mayor o cuando los intentos anteriores no han logrado mantenerse.

El nivel de atención debería responder a las necesidades del paciente y no aplicarse automáticamente por el solo hecho de existir consumo de drogas o alcohol.

Qué ocurre después de la evaluación diagnóstica

Una vez reunidos los antecedentes, el equipo puede establecer una propuesta de tratamiento. Esta puede variar de acuerdo con la gravedad del problema, sustancias involucradas, estado físico, salud mental, entorno y disposición de recursos de apoyo.

Dependiendo de cada situación, el tratamiento puede considerar psicoterapia individual, intervenciones grupales, atención psiquiátrica cuando corresponde, trabajo familiar y seguimiento posterior.

También pueden definirse objetivos iniciales y revisar posteriormente los avances. Un plan terapéutico no necesariamente permanece igual durante todo el proceso. Puede modificarse según la evolución y las necesidades que vayan apareciendo.

La evaluación también permite reconocer situaciones urgentes

Existen circunstancias en las que la prioridad no es programar un tratamiento de rehabilitación, sino atender una emergencia. Una sobredosis, intoxicación grave, pérdida de conciencia, convulsiones, riesgo de autolesión o alteraciones severas del comportamiento necesitan atención médica inmediata.

Una vez estabilizada la persona, puede evaluarse posteriormente el tratamiento relacionado con la adicción.

Un centro de rehabilitación no debería confundirse con un servicio de urgencia médica. Son niveles de atención diferentes y cada uno responde a necesidades específicas.

Evaluaciones diagnósticas y tratamientos personalizados

La principal utilidad de evaluar antes de tratar está en evitar soluciones generales para problemas que pueden ser muy diferentes entre sí.

La sustancia utilizada es solamente una parte del diagnóstico. También importan la historia personal, estado emocional, salud física, relaciones, tratamientos anteriores y condiciones actuales.

Por eso, hablar de un tratamiento personalizado de adicciones implica utilizar los antecedentes obtenidos durante la evaluación para definir objetivos y estrategias acordes con cada situación.

No significa prometer resultados ni asegurar que un método funcionará de la misma manera para todos. Significa, más bien, construir el tratamiento a partir de las necesidades identificadas en la persona.

Existencia Plena y la evaluación de las adicciones

Existencia Plena es un centro de rehabilitación orientado al tratamiento de problemas relacionados con alcohol y drogas. Su propuesta contempla evaluación y diferentes intervenciones destinadas a abordar las necesidades de cada paciente.

El proceso puede considerar aspectos psicológicos, psiquiátricos, familiares y conductuales, además de las consecuencias que el consumo ha generado en la vida cotidiana.

Existencia Plena también cuenta con una sección dedicada a especialistas en adicciones y salud mental en la Región Metropolitana de Santiago, donde se presenta información relacionada con su enfoque y trabajo terapéutico.

Solicitar una evaluación no obliga a la persona o a su familia a conocer de antemano qué tratamiento necesita. Precisamente, una de las funciones de esta instancia es entregar mayor claridad antes de tomar decisiones.

Cuando existen dudas sobre la gravedad del consumo, tratamientos que no han conseguido mantenerse, conflictos familiares o cambios importantes en la vida cotidiana, una evaluación profesional puede ayudar a ordenar los antecedentes y establecer alternativas.

Reconocer un problema de adicción puede ser difícil tanto para quien consume como para su familia. Sin embargo, postergar indefinidamente una evaluación tampoco permite saber realmente qué está ocurriendo. Conocer la situación con mayor precisión constituye un primer paso para definir un tratamiento coherente con las necesidades reales de la persona.

CONTACTO EXISTENCIA PLENA

Sitio web: www.existenciaplena.cl
Correo: contacto@existenciaplena.cl
Teléfono: +56 9 5402 0968
Ubicación: El Copihue 3280, Calera de Tango, Región Metropolitana.

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