Bombas Ebara Chile

Quien vive en una parcela o trabaja en agricultura sabe que tener agua bajo el terreno no resuelve automáticamente el problema del abastecimiento. Hay que sacarla, conducirla y conseguir que llegue con suficiente presión hasta el lugar donde se necesita. Puede ser un estanque situado junto a una vivienda, una línea de riego, bebederos para animales o una red que abastece distintas instalaciones de un predio.

Escoger una bomba de agua no consiste simplemente en buscar un motor con muchos HP. Antes hay que mirar el pozo, saber dónde está el agua y tener bastante claro qué se hará con ella después de extraerla. Una noria tradicional y una perforación de gran profundidad pueden contener agua subterránea, claro, pero hidráulicamente plantean trabajos bastante diferentes.

En Chile esta diferencia se observa con facilidad en sectores rurales. Hay propiedades que todavía obtienen agua desde norias de poca profundidad y otras donde fue necesario perforar decenas de metros para encontrar una captación capaz de responder al consumo del predio. Cada situación pide un sistema de bombeo acorde a esa realidad.

Bombas para norias, una alternativa para captaciones menos profundas

Las norias forman parte del paisaje rural chileno desde hace mucho tiempo. A diferencia de una perforación angosta, suelen tener un diámetro considerable y permiten captar aguas relativamente cercanas a la superficie.

En ellas pueden instalarse distintos tipos de bombas. La decisión depende, entre otras cosas, de la distancia existente entre el agua y el punto desde donde se realizará el bombeo.

Este detalle merece atención porque muchas personas hablan solamente de los metros totales de la noria. Una captación podría tener 15 metros de profundidad, pero eso no quiere decir que el agua se encuentre necesariamente en el fondo.

Para escoger el equipo interesa conocer el nivel al que se encuentra el agua y cómo cambia mientras se está bombeando.

Una parcela con árboles frutales, una casa de campo o una pequeña explotación agrícola puede necesitar un volumen relativamente moderado. En esas condiciones, una bomba correctamente elegida puede alimentar un estanque, llevar agua hacia el jardín o trabajar con determinados sistemas de riego.

No siempre hace falta instalar el motor más grande disponible.

A veces ocurre justamente lo contrario: se compra una bomba pensando que mayor potencia significa automáticamente mejor desempeño y después aparecen presiones innecesarias, consumo eléctrico mayor al esperado o un funcionamiento poco apropiado para la instalación.

El equipo debería responder al agua que realmente puede entregar la noria y al consumo que tendrá la propiedad.

Dónde suelen trabajar estas bombas

Las necesidades son variadas. Una familia puede querer llenar un acumulador durante algunas horas del día. Un agricultor pequeño quizás necesita regar una huerta. En otro terreno, la misma fuente puede alimentar bebederos o servir para mantener áreas verdes.

Son escenarios bastante distintos de una explotación agrícola que debe mover grandes volúmenes durante varias horas consecutivas.

Entre los usos habituales aparecen riego de huertos y jardines, abastecimiento de viviendas rurales, llenado de estanques, pequeñas redes de distribución y suministro de agua para animales.

En todos esos casos interesa calcular el caudal necesario y la presión que tendrá que entregar el sistema.

Cuando el agua está abajo, el problema cambia

Un pozo profundo obliga a mirar otras variables.

En este tipo de captaciones es común instalar bombas sumergibles. El equipo baja por el interior de la perforación y queda trabajando bajo el agua, conectado a una tubería de impulsión y al correspondiente sistema eléctrico.

Desde allí debe elevar el agua.

Puede parecer sencillo al describirlo, pero cada metro cuenta. Y no solamente hacia arriba.

Supóngase un pozo instalado en una zona baja del terreno. El agua debe subir hasta la superficie y luego recorrer 300 metros hasta un estanque ubicado en una loma. Durante ese trayecto aparecen desniveles y pérdidas en tuberías, válvulas, codos y accesorios.

La bomba tendrá que vencer todo ese recorrido, no solamente la profundidad de la perforación.

Por esta razón, comprar una bomba sumergible diciendo únicamente “el pozo tiene 70 metros” entrega información insuficiente.

Hace falta saber más.

Nivel estático y nivel dinámico, dos datos que cambian la selección

Cuando el bombeo está detenido, el agua se estabiliza a determinada altura dentro del pozo. Ese dato se conoce habitualmente como nivel estático.

Al encender la bomba comienza la extracción. Si sale agua más rápido de lo que la formación subterránea consigue reponerla, el nivel desciende hasta encontrar otro punto de equilibrio.

Ese segundo comportamiento interesa especialmente.

La profundidad desde la cual efectivamente deberá elevarse el agua durante el funcionamiento puede ser distinta de la profundidad total perforada.

Aquí aparece el nivel dinámico.

Conocer ambos antecedentes permite entender mejor cómo responde la captación cuando está siendo explotada. También ayuda a definir a qué profundidad conviene instalar la bomba y qué condiciones hidráulicas tendrá que enfrentar.

Un equipo seleccionado sin estos datos puede terminar trabajando de una manera muy diferente a la esperada.

Caudal y presión no significan lo mismo

Esta confusión es bastante habitual.

Una persona pregunta cuánto entrega una bomba y recibe como respuesta una cantidad de litros por minuto. Parece suficiente, pero falta una parte esencial de la información: ¿a qué altura entrega ese caudal?

Una bomba no mantiene necesariamente la misma cantidad de agua mientras aumenta la presión que debe vencer.

Los fabricantes representan ese comportamiento mediante curvas hidráulicas.

En términos sencillos, esas curvas permiten observar cuánto caudal puede entregar determinado modelo frente a diferentes alturas de trabajo.

Por eso dos equipos de potencia parecida pueden comportarse de manera muy distinta.

Uno podría resultar apropiado para entregar bastante agua con una presión moderada. Otro quizás fue diseñado para mover un caudal menor, pero vencer alturas considerablemente superiores.

La pregunta correcta no es solamente cuántos litros entrega.

Hay que saber cuántos litros puede entregar bajo las condiciones que tendrá esa instalación en particular.

Bombas de noria y bombas de pozo profundo no plantean el mismo trabajo

Las diferencias comienzan en la propia construcción.

Una noria generalmente ofrece un acceso de mayor diámetro y capta agua relativamente cercana. Un pozo perforado suele ser mucho más angosto y puede alcanzar profundidades considerablemente superiores.

Eso modifica la instalación y también las tareas de mantenimiento.

Sacar un equipo desde una captación accesible puede ser relativamente simple. Retirar una bomba instalada varias decenas de metros dentro de un pozo requiere manipular tubería, cableado y el propio peso del conjunto.

También hay diferencias en la presión requerida.

Los proyectos de pozos suelen necesitar bombas de pozos profundos que sean capaces de desarrollar alturas de impulsión mayores, mientras una captación superficial puede resolver determinadas necesidades mediante configuraciones menos exigentes.

Esto no convierte automáticamente a una alternativa en mejor que la otra. Son respuestas para situaciones diferentes.

Qué pasa cuando aparece arena en el agua

El agua subterránea no siempre llega completamente libre de partículas.

En algunos pozos puede existir presencia de arena o sedimentos. Cuando esa cantidad supera lo que el equipo está preparado para tolerar, el desgaste puede acelerarse.

Impulsores, difusores y otros componentes internos están trabajando mientras el agua circula por ellos. Si junto con el líquido viajan partículas abrasivas durante cientos de horas, el efecto acumulado puede terminar siendo considerable.

Cuando una bomba comienza a sufrir daños reiterados por arena, cambiarla una y otra vez sin revisar el pozo rara vez ataca el origen del problema.

Conviene investigar por qué aparecen esos sólidos.

La condición de la captación, su construcción y el comportamiento durante el bombeo pueden entregar información bastante más útil que limitarse a reemplazar el equipo dañado.

Bombas para aguas de riego agrícola, donde las horas de trabajo pesan

En agricultura el cálculo adquiere otra dimensión porque una bomba puede funcionar durante jornadas prolongadas.

Un huerto pequeño y una explotación de varias hectáreas no consumen lo mismo. Tampoco trabaja igual un sistema de goteo que uno de aspersión.

Cada alternativa requiere determinado caudal y presión.

También influye la sectorización. Un agricultor puede regar todo al mismo tiempo o dividir el predio para trabajar por turnos. Esa decisión modifica directamente la cantidad de agua que debe entregar la bomba en cada momento.

Antes de seleccionar el equipo conviene conocer cómo fue diseñado el riego, qué presión pide y cuánto caudal debe circular cuando está funcionando.

La distancia tampoco debería quedar fuera del cálculo.

Una tubería extensa produce pérdidas. Un diámetro demasiado pequeño puede aumentarlas considerablemente y terminar obligando a la bomba a trabajar contra una resistencia mayor.

En ocasiones, revisar correctamente la conducción permite evitar la instalación de un motor innecesariamente grande.

El consumo eléctrico se paga durante años

El precio de compra aparece una vez. La cuenta de electricidad llega todos los meses.

Esta diferencia cobra especial importancia cuando la bomba trabaja muchas horas.

Un equipo correctamente dimensionado puede operar cerca de una zona favorable de su curva. En cambio, instalar una bomba exageradamente grande y después restringirla para adaptarla al sistema puede representar una solución poco conveniente.

La potencia del motor debería surgir de las necesidades hidráulicas del proyecto y no de la idea de comprar “algo más grande para estar seguro”.

En aplicaciones agrícolas o industriales, donde las horas acumuladas pueden ser importantes, esta decisión tiene efectos directos sobre el costo de operación.

También influye la alimentación eléctrica disponible. Antes de comprar conviene revisar tensión, tipo de suministro, protecciones y condiciones necesarias para el motor seleccionado.

Qué marcas de bombas se encuentran en Chile

En el mercado nacional existen fabricantes y líneas de productos destinadas a pozos, norias, riego y otras aplicaciones hidráulicas.

Entre las marcas conocidas se encuentran Franklin Electric, Ebara, Vansan, Sumoto y Tecson, con diferentes modelos, diámetros, potencias y configuraciones.

La marca importa por aspectos como respaldo, repuestos y disponibilidad de servicio. Aun así, comprar solamente por el nombre estampado en el equipo no garantiza que se haya escogido la bomba correcta.

Cada fabricante dispone de varias familias de productos.

Lo que finalmente interesa es encontrar un modelo cuyo rango de funcionamiento coincida con el caudal y la altura que necesita el proyecto.

Una excelente bomba trabajando fuera de las condiciones para las cuales fue diseñada puede entregar un resultado decepcionante. Un equipo correctamente seleccionado, en cambio, tiene muchas más posibilidades de responder como se esperaba.

Qué información conviene tener antes de pedir una cotización

Llegar con algunos datos básicos cambia bastante la conversación con un proveedor.

Conviene conocer la profundidad total del pozo o noria y, cuando exista información disponible, los niveles estático y dinámico.

También sirve saber el diámetro interior de la perforación, porque determina físicamente qué bombas pueden instalarse.

Después hay que mirar el destino del agua.

¿Llegará a un estanque? ¿Alimentará directamente una vivienda? ¿Trabajará con riego por goteo? ¿Debe subir hasta una zona más alta? ¿Cuántos metros de tubería existen entre ambos puntos?

La altura, el recorrido, el diámetro de la conducción y la presión requerida son antecedentes tan necesarios como la profundidad del pozo.

También conviene informar cuántas horas se espera utilizar el equipo y cuál es el caudal disponible de la captación.

Con esos antecedentes resulta bastante más razonable comparar alternativas.

La bomba correcta parte por conocer bien el lugar donde trabajará

Entre una noria familiar y un pozo agrícola profundo puede haber una diferencia enorme, aunque ambos terminen llenando un estanque con agua subterránea.

Por eso no existe una respuesta única.

Para captaciones relativamente superficiales y consumos moderados puede existir una solución sencilla y económica. Cuando el agua debe levantarse desde mayor profundidad, recorrer largas distancias o alimentar sistemas que necesitan presión, las exigencias cambian y una bomba sumergible para pozo profundo puede ser la alternativa correspondiente.

Antes de decidir conviene dejar por un momento de lado la potencia anunciada en la caja.

Primero hay que mirar el agua: dónde está, cuánto entrega y qué características presenta. Después viene el recorrido que tendrá que hacer hasta su destino. Recién con esas dos partes claras tiene sentido comparar modelos, motores y marcas.

Una bomba bien elegida no es necesariamente la más grande ni la más cara. Es la que consigue entregar el agua necesaria, con la presión requerida y bajo las condiciones reales del pozo o noria donde deberá trabajar durante años.

HOLZAPFEL BOMBAS PARA POZO / BOMBAS DE DRENAJE

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